Se recibió en 2005 de doctora en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de la República. Desde muy joven tuvo claras dos vocaciones: ejercer la abogacía en forma liberal y dedicarse a la docencia, inspirada por los profesores que marcaron su propio camino académico. “Siempre quise ser abogada y siempre quise ser docente”, afirma. En aquel entonces le interesaban todas las áreas del derecho, excepto una: el Derecho Administrativo.
La vida, sin embargo, la llevó por ese rumbo. Ingresó al Tribunal de Cuentas de la República, donde descubrió lo que ella misma llama el “Derecho Administrativo vivo”, con impacto directo en la vida cotidiana de la ciudadanía. Ese mismo año vivió un momento decisivo: al asistir a una conferencia del profesor Carlos Del Piazzo sobre ética pública, comprendió que quería dedicar su carrera a esa disciplina. “Cuando terminó de hablar con tanta claridad y pasión, pensé: es esto a lo que me quiero dedicar”, recuerda.
Desde entonces, el Derecho Administrativo se convirtió en su gran vocación. Realizó una Maestría en Derecho Administrativo Económico en la Universidad de Montevideo, una segunda Maestría en Contratación Pública en la Universidad de Castilla-La Mancha (España) y culminó su Doctorado en Derecho Global en Barcelona. En ese recorrido académico, Ximena destaca la influencia de maestros como Carlos Del Piazzo y Carlos Lavaure, así como el apoyo incondicional de su familia.
Su vínculo con la UCU comenzó en 2013 como docente de grado, donde conoció a Pablo Rodríguez Almada, a quien reconoce como un pilar fundamental en su desarrollo académico dentro de la institución. A partir de 2018 se integró a la Escuela de Postgrados, donde dicta Derecho Administrativo, el Seminario de Políticas Públicas y el Seminario de Administración Pública. Cada año, los seminarios abordan diferentes ejes como ética pública, corrupción o transparencia, convocando a estudiantes de las maestrías en Políticas Públicas y en Administración Pública.
Para Ximena, la docencia en la Escuela de Postgrados se distingue por la riqueza del encuentro con los estudiantes: “El aula se convierte en un espacio de sinergia, donde unimos esfuerzos y construimos conocimiento que nos enriquece a todos. Siempre recuerdo que enseñar es aprender dos veces”. Además, subraya que los cursos de Derecho Administrativo brindan herramientas no solo para el ejercicio profesional, sino también para la vida ciudadana: “Creo que se llevan nociones del marco jurídico que nos permiten ser mejores profesionales, pero también mejores ciudadanos”.
El reconocimiento a la docencia la tomó por sorpresa, pero lo vivió con profunda emoción y gratitud. Al recibir la noticia, pensó inmediatamente en sus maestros, especialmente en la doctora Gaby Ledesma, quien fue su docente y luego su jefa en el Tribunal de Cuentas. “Ella me enseñó que los estudiantes pueden olvidar lo que dijiste, pero nunca cómo los hiciste sentir. Ese es el verdadero sentido de la docencia”, recuerda con cariño. También se acordó de su madre, a quien reconoce como su gran maestra de vida.
Al preguntarle qué mensaje daría a futuros estudiantes de la Escuela de Postgrados, no duda: “Estoy convencida de que lo recordarán como una de las mejores decisiones profesionales de su vida. No solo van a crecer en lo académico y en lo personal, sino que además van a generar vínculos positivos y duraderos. Lo que se llevan de aquí son aprendizajes que dejan huella para toda la vida”.
Desde la Escuela de Postgrados celebramos este reconocimiento y agradecemos a Ximena Pinto Nerón por su calidez, su excelencia y su compromiso académico y humano. Su vocación, su entrega y su manera de enseñar inspiran día a día a nuestra comunidad y constituyen un aporte invaluable a la formación de profesionales que buscan transformar la sociedad.